Tanto si es tu primera sesión de terapia, como si regresas después de una larga pausa o llevas años asistiendo, es posible que te preguntes: "¿De qué debería hablar en terapia?".
Quizás te preguntes por dónde empezar o qué es apropiado mencionar, o tal vez temas que lo que tienes en mente no sea un problema "lo suficientemente grande" o que sea "demasiado grande" como para tratarlo con un terapeuta.
La verdad es que puedes hablar de cualquier cosa en terapia. Si te causa malestar o contribuye a lo que te ha llevado a buscar ayuda, es un tema válido. Puede que empieces la terapia por una razón y que luego surjan otras cosas que necesites procesar.
Saber de qué hablar en terapia puede resultar abrumador, especialmente para quienes se inician en esta experiencia, pero esta guía tiene como objetivo aliviar parte de esa incertidumbre o ansiedad.
Temas de los que hablar en terapia
La terapia es algo que debe ser personalizado para ti así que, al pensar en qué tratar en las sesiones, siéntete cómodo hablando de cualquier cosa; no hace falta estar en crisis para que sea una herramienta útil. Para ayudarte a empezar y normalizar lo que pueda estar pasando por tu mente, aquí tienes algunos temas que puedes abordar en terapia:
Tus sentimientos sobre estar en terapia
Al comenzar, es posible que te preguntes qué decirle a tu terapeuta en relación con tu propia experiencia en el proceso. Es un desafío común, pero recuerda que la terapia es tu espacio seguro, diseñado para la apertura, la exploración y el crecimiento personal. Cada pensamiento que cruce tu mente es algo que puedes discutir. Considera las siguientes áreas que se centran en experiencias o emociones específicas sobre estar en terapia:
- Tu duda o escepticismo sobre estar en terapia
- Tus experiencias previas en terapia
- Tus creencias sobre la terapia
- No saber qué decir en la primera sesión o en las sesiones de seguimiento
- Sentirte inseguro sobre qué es lo que te ha llevado a terapia
- Preguntarte cuánto tiempo tarda en hacer efecto la terapia
Tus relaciones
Cada persona tiene sus propios temas que trabajar, pero muchas hablan de sus relaciones, independientemente de si les causan problemas o no. Tus interacciones con las personas de tu entorno son una fuente rica de exploración sobre qué tratar con tu terapeuta. Aquí tienes algunos asuntos y áreas relacionados con las relaciones que quizás quieras profundizar:
- Personas importantes en tu vida
- Personas que te frustran en tu vida
- Personas a las que extrañas
- Lo que te gustaría que la gente hiciera más
- Lo que te gustaría que la gente hiciera menos
- Cómo establecer límites
- Tu familia y amigos
Tus emociones
En el camino del autodescubrimiento y la sanación, las emociones son, sin duda, uno de los temas fundamentales que debes tratar con tu terapeuta. Hablar sobre cómo ha cambiado tu estado de ánimo con el tiempo también puede ofrecer información valiosa sobre tu salud mental y tu bienestar general. Aquí tienes algunos temas centrados en las emociones que te resultará útil explorar:
- Qué te hace reír
- Qué te hace enojar
- Qué te hace llorar
- Qué te asusta
- Cómo ha cambiado tu estado de ánimo
Tus pensamientos
Tus patrones de pensamiento y tus preocupaciones son aspectos clave que debes comentar con tu terapeuta. Identificar pensamientos irracionales o intrusivos también puede favorecer tu autoconciencia y tu sanación. A continuación, te presentamos algunos temas centrados en el pensamiento que podrías considerar tratar en terapia:
- Patrones que te sorprendes repitiendo
- Recuerdos en los que piensas a menudo
- Qué te preocupa
- Pensamientos irracionales
- Pensamientos intrusivos
- Lo que piensas de ti mismo
Tu vida cotidiana
Cuando te preguntes de qué hablar en terapia, no pases por alto los aspectos aparentemente triviales de tu vida diaria. Las experiencias y rutinas cotidianas pueden ayudar a tu terapeuta a entender mejor quién eres y cuáles son tus circunstancias. Aquí tienes algunos temas de la vida diaria que podrían ser útiles para tratar en tus sesiones de terapia:
- Qué te causa estrés
- En qué áreas te sientes estancado
- Qué quieres cambiar
- Qué quieres que permanezca igual
- Cosas que te molestan
- Qué objetivos quieres establecer
- Cómo afrontas las situaciones o qué te ayuda a superar los momentos difíciles
Esta lista de temas para hablar en terapia no es ni mucho menos exhaustiva, pero puede servir como punto de partida si no sabes qué decirle a tu terapeuta en una sesión determinada, incluso si llevas años en terapia.
Cómo funciona la terapia
La terapia es un proceso y requiere tiempo para ver resultados. Sin embargo, si estás dispuesto a esforzarte, la terapia puede ser una forma muy eficaz de mejorar tu salud mental.
La terapia tiene muchos beneficios. Puede ayudarte a:
- Entender tus pensamientos, sentimientos y comportamientos
- Cambiar tus pensamientos, sentimientos y comportamientos
- Mejorar tus relaciones
- Gestiona el estrés y la ansiedad
- Afronta las emociones difíciles
- Alcanza tus metas personales
Cómo aprovechar al máximo la terapia
La terapia es diferente para cada persona. Lo que funciona para alguien puede no funcionar para otra persona. Ahora que tienes una idea de lo que puedes hablar en terapia, aquí tienes algunos consejos y trucos que pueden ayudarnos a todos a aprovecharla al máximo.
No te obsesiones con ser educado.
Puedes hacer preguntas. Tienes derecho a estar en desacuerdo con tu terapeuta. Y si algo no te parece lógico, dilo. Ninguna cantidad de formación avanzada en psicología o años de estudio invalidará jamás tus sentimientos. Habla si algo no te cuadra.
No te guardes las cosas.
La mejor manera de que tu terapeuta conozca a tu verdadero yo (¡y de que pueda ayudarte!) es siendo completamente honesto sobre lo que piensas. Si te preocupa sentirte juzgado, recuerda que un buen terapeuta no está ahí para juzgar.
Sé tu versión más auténtica.
Si la idea misma de ser auténtico te confunde o te resulta poco natural, díselo a tu terapeuta. Esa es información valiosa para el trabajo que tienen por delante. Si te cuesta describir o articular cómo te sientes realmente, dilo. La honestidad es la mejor manera de llegar a la raíz de lo que te preocupa y de cómo te sientes en realidad.
Deja que tus emociones fluyan.
La terapia es un lugar donde no tienes que reprimir tus emociones. Si surge algo que te hace sentir enfadado o triste, deja salir esas emociones. Todos los terapeutas han escuchado alguna vez a alguien decir: "Perdona, no sé por qué estoy llorando". Parte de la terapia consiste en ayudarte a gestionar esas emociones.
Intenta no centrarte únicamente en el alivio de los síntomas.
Por ejemplo, supongamos que quieres dejar de tener ataques de pánico. Un terapeuta te ayuda a mitigarlos, pero también quiere llegar a la raíz de por qué los tienes en primer lugar. Es como tomar ibuprofeno para el dolor: alivia el dolor, pero aun así necesitas averiguar qué es lo que lo está causando.
Establece límites en torno a la terapia.
Puede parecer natural hablar de la nueva terapia con tu pareja o tu familia, pero intenta establecer parámetros reflexivos sobre cómo hablas de ello. Puede llegar un momento en el que no te sientas cómodo compartiendo lo que ocurrió en la sesión. Es prudente no crear expectativas de que siempre lo contarás todo. Además, a veces los pensamientos y opiniones de los demás pueden ser más destructivos que valiosos.
Lleva un diario.
El trabajo no termina cuando acaba la hora de terapia. Todo lo que trataste en tu última sesión volverá a surgir en la siguiente. A lo largo de la semana, intenta poner en práctica lo que aprendiste en terapia. Presta atención a las emociones que surgen y a los nuevos desafíos que puedas enfrentar.
La mejor manera de hacer un seguimiento de cómo te sientes entre sesiones es llevar un diario. Puede ser un cuaderno o incluso un documento privado de Google donde anotes tus pensamientos. Está perfectamente bien consultar este documento durante la terapia; probablemente tu terapeuta agradecerá el esfuerzo que estás dispuesto a hacer.
Establezca un proceso para las sesiones de seguimiento.
Es útil planificar con antelación cómo puede contactar a su terapeuta entre sesiones. A veces, el trabajo terapéutico puede hacer que se sienta emocional, abrumado o perdido, y es posible que desee enviar un correo electrónico o llamar a su terapeuta para reflexionar brevemente sobre cómo gestionar estas emociones. Su terapeuta debe tener un protocolo para el contacto entre sesiones. Si está en terapia con Two Chairs, tiene seguimientos de salud mental integrados en su experiencia para ayudarle a reflexionar sobre cómo se siente semana a semana.
Espere tener resistencia a veces.
A veces simplemente no tenemos ganas de ir a terapia. Sea consciente de este sentimiento y de por qué puede estar sintiéndolo. ¿Es hora de buscar otro terapeuta? ¿O está trabajando en algo realmente difícil?
La terapia es similar al ejercicio en ese sentido: quizás queramos quedarnos tirados en el sofá en lugar de entrenar, pero normalmente nos sentimos mejor si hacemos ejercicio.
Ocúpese de los asuntos administrativos primero.
Comience cada sesión con las preguntas sobre programación, pagos y otras tareas administrativas. Ayuda resolver esto primero para no interrumpir el trabajo emocional al final de la sesión.
No se preocupe por el reloj.
Su terapeuta será quien esté pendiente del tiempo. Haga lo posible por apagar sus dispositivos y estar presente. La terapia suele durar solo 55 minutos; intente dedicar ese tiempo a usted mismo.
Intente programar la terapia en un buen momento.
A veces no podemos elegir el horario de nuestra hora de terapia, pero si puede, es mejor programarla cuando disponga de tiempo para reflexionar después de que termine la sesión. Es más fácil estar plenamente disponible a nivel emocional cuando no tiene que volver al trabajo (en sesiones presenciales) o gestionar la logística de terminar una terapia en línea y retomar su día.
No espere que su terapeuta le diga qué hacer.
La terapia trata menos de dar consejos y más de ayudarle a tomar decisiones que le beneficien. Puede ser tentador pedirle al terapeuta que simplemente le diga qué hacer, pero intente no tener esa expectativa.
Sea paciente.
La terapia es un trabajo duro. Los cambios positivos llevan tiempo. Puede resultar frustrante, y eso está bien. Si se siente frustrado, es perfectamente aceptable hablar de ello con su terapeuta.
Sea lo que sea para usted, sepa que la terapia es su espacio y debe sentirse cómodo y seguro hablando de cualquier cosa que necesite. Por eso es tan importante trabajar con el terapeuta adecuado para determinar de qué hablar en terapia.
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