Imagínate esto: Por fin has cerrado sesión en el ordenador del trabajo, los niños ya están acostados y estás a punto de tumbarte a descansar. De repente, un torbellino de pensamientos empieza a invadir tu mente. Pensamientos como: "¿Habrán terminado los niños sus deberes?" o "¿Habré terminado las diapositivas para mi presentación de mañana?" y todo lo demás.
Ser padre o madre que trabaja puede ser un verdadero desafío, donde constantemente hay que hacer malabares con múltiples responsabilidades y rezar para no olvidar nada. Desde reuniones de trabajo hasta ayudar a los hijos con sus tareas, las múltiples responsabilidades de los padres que trabajan a menudo se sienten como una competencia entre sí y pueden dejarlos agotados y exhaustos.
Con frecuencia, nos imponemos expectativas exigentes y poco realistas como padres que trabajamos. Podemos sentir la necesidad de ser superhumanos; de ser el padre o la madre perfectos Y el empleado perfecto. O podemos creer que, al trabajar, priorizamos nuestras propias necesidades sobre las de nuestra familia. Estos mitos e ideales desmesurados pueden generar sentimientos de vergüenza y duda.
Proteger y priorizar la salud mental como padre o madre que trabaja es fundamental para crear un entorno seguro y tranquilo para usted y su familia mientras afronta las oportunidades y los desafíos de la vida.
Aquí tienes tres consejos que te ayudarán a cuidar tu salud mental como padre o madre que trabaja.
Cómo proteger la salud mental como padre o madre que trabaja
1. Ajusta tus estándares y expectativas.
Es posible que tengas pensamientos como «Soy demasiado egoísta» o «Nunca podré ser un buen padre/madre y un buen empleado/a». Estas autocríticas pueden generar sentimientos de vergüenza e impedirnos ser nosotros mismos en nuestros diferentes roles. Normalizar los desafíos de los padres que trabajan, especialmente ahora que la pandemia ha difuminado los límites entre el trabajo y la crianza, puede ayudarnos a reducir las altas expectativas que nos imponemos y a practicar la autocompasión.
Guía tu vida no preguntándote qué tipo de padre o madre trabajador/a deberías ser, sino qué tipo de padre o madre trabajador/a te gustaría ser. Prioriza tus propios valores y no los que te impone la sociedad. Reconoce que no existe el "padre o madre trabajador/a perfecto/a".
2. Practica la introspección consciente.
Aprovecha los momentos del día para conectar contigo mismo. Incorporar un breve ejercicio de escaneo corporal puede fomentar la toma de descansos conscientes y mitigar el estrés potencial al traernos de vuelta al presente.
Me gusta recomendar el método STOP como una forma útil y rápida de comprobar la asistencia:
- S: Alto. Tómate un momento para hacer una pausa en lo que estás haciendo.
- T: Respira hondo varias veces, pero con suavidad. Esto te ayudará a centrarte y a mejorar tu autorregulación.
- O: Observa tus pensamientos, sentimientos y sensaciones. ¿Qué tipo de pensamientos te vienen a la mente? ¿Qué sientes? ¿Puedes prestar atención a tus cinco sentidos?
- P: Proceda con intención. ¿Qué le aportó esta revisión? ¿Significó que debía retomar lo que hacía antes o le animó a considerar tomarse un descanso?
Utiliza el método STOP a lo largo del día, por ejemplo, antes del trabajo, entre reuniones, al recoger a los niños o al acostarte a descansar. Estas pausas conscientes pueden mejorar tu autoconciencia, aumentar tu productividad, establecer límites saludables y fomentar una práctica constante de autocuidado.
3. Solicita ayuda específica.
Algunos días, cuando te cueste hacer malabares con todas las pelotas en el aire, tendrás que lanzar una de ellas a un compañero de equipo, y lo mejor es pedir ayuda antes de llegar a ese punto en el que te encuentras encerrado en el baño llorando sobre una almohada.
Primero, identifica a quién quieres incluir en tu red de apoyo, ya sean amigos, familiares o compañeros de trabajo de confianza. Luego, piensa en lo que podría sucederte en el futuro.
Supongamos que prevés una semana laboral ajetreada. Intenta planificar con antelación: informa a tu red de apoyo de que esa semana podría ser complicada y especifica cómo pueden ayudarte.
En lugar de dejar que otros asuman la mejor manera de brindar apoyo, aclara qué necesitas y pregunta a la persona si tiene disponibilidad para ayudarte o si tiene alguna limitación. Esto podría implicar pedirle ayuda a tu pareja con las tareas del hogar o aprovechar la oportunidad para hablar sobre una experiencia laboral con un colega de confianza. Recuerda que pedir ayuda no te convierte en un mal padre o madre ni en un mal trabajador; simplemente te hace humano.
Ser padre o madre que trabaja es uno de los roles más desafiantes que existen, pero recuerda que mereces cuidarte, igual que cualquier otra persona. La autocompasión nos recuerda que estamos haciendo lo mejor que podemos, y eso es más que suficiente.
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Si cree que el apoyo de un terapeuta podría ayudarle a usted o a alguien que conoce, programe una llamada con un asesor de Two Chairs Care para saber cómo podemos ayudarle, o reserve una cita si está listo para comenzar.
