En los últimos años, nos hemos vuelto cada vez más dependientes de la tecnología para estar al tanto de las noticias. Sin embargo, esta nueva normalidad de conectividad constante puede suponer un reto para la salud mental y el bienestar.
Muchas personas experimentan una creciente ansiedad cada vez que abren sus teléfonos. Las notificaciones nos bombardean con actualizaciones constantes y totalmente inconsistentes sobre catástrofes globales. Los sitios de noticias nos confrontan diariamente con el tema de la mortalidad. En cierto modo, las redes sociales se han convertido en una fuente de noticias por defecto.
La tecnología genera una verdadera tensión entre lo positivo y lo negativo. La necesitamos para mantenernos conectados, pero no tiene por qué controlar cada aspecto de nuestro día a día ni dominar nuestra psique. Debido a esta tensión, cada uno de nosotros debe encontrar un equilibrio entre la conectividad y el bienestar personal.
Ese equilibrio será diferente para cada persona. El objetivo es reconocer que los recursos digitales son herramientas que deben enriquecer nuestras vidas, no fuerzas que escapan a nuestro control e invaden todos los aspectos de ellas. Hablemos de cómo podemos aliviar esa ansiedad y reajustar nuestra relación con las tecnologías de las que nos hemos vuelto más dependientes.
La tecnología y el estrés psicológico están relacionados.
Sabemos, gracias a la investigación, que la tecnología, en particular las redes sociales, tiene un impacto directo (y a menudo perjudicial) en la salud mental .
Las redes sociales nos hacen sentir conectados con otras personas. Están diseñadas para activar el sistema de recompensa de nuestro cerebro, de modo que volvamos constantemente a ellas en busca de ese estímulo que nos hace sentir bien. Esa sensación de euforia que producen los "me gusta" no es producto de tu imaginación; es un efecto de la dopamina.
Lamentablemente, esta conexión entre el cerebro y la tecnología conlleva algunos efectos no tan deseables. El uso de las redes sociales se ha relacionado con un aumento en los casos de depresión, angustia mental e ideación suicida. El mayor tiempo frente a las pantallas se ha asociado con una disminución de la felicidad, la autoestima y la satisfacción con la vida en general, y, como consecuencia, nos genera más ansiedad .
También existe una relación directa entre los niveles de estrés y el consumo de noticias digitales. La encuesta "Estrés en Estados Unidos" de la APA de 2017 destacó que dos tercios del país consideran que "el futuro de la nación" es "una fuente de estrés muy o bastante significativa". Sin embargo, el acceso a las noticias o a más información no alivió ese estrés. Los investigadores encontraron una tensión explícita entre la responsabilidad de mantenerse informado y el estrés que genera dicha información: "Si bien la mayoría de los adultos (95%) afirma seguir las noticias con regularidad, el 56% dice que hacerlo les causa estrés".
Cómo afrontarlo: conéctate, sintoniza, desconéctate
Ojalá los exhippies perdonen que nos hayamos apropiado de esta frase, pero tiene mucho que ver con nuestra situación actual. En lo que respecta al uso de la tecnología, a mitigar la ansiedad y a mantener nuestra salud mental, todo se reduce a la introspección, la evaluación y las decisiones.
Para la gran mayoría de nosotros, abandonar la tecnología no es la solución. Nos quedaríamos sin trabajo y aislados del contacto humano por un tiempo indefinido. En cambio, cada uno debe encontrar su propio equilibrio.
Paso uno: encender

¿Te sientes abrumado por el bombardeo constante de noticias y actualizaciones? ¿O tu ansiedad se centra en un tema específico? Quizás no se trate de las noticias en sí, sino de la forma en que se presentan. Analiza qué factores desencadenan tu ansiedad en el mundo digital. Asimismo, pregúntate: ¿Qué canales, foros o personas te brindan consuelo?
Identifica con precisión el origen de tu ansiedad (o tu sensación de calma). ¿Qué temas te provocan esa sensación de pánico inminente? Si la volatilidad de la economía te acelera el corazón, quizás sea el momento de dejar de consultar la bolsa (temporalmente).
¿El miedo a no saber alguna información valiosa te lleva a navegar sin parar por internet? ¿Te sientes entonces obligado a intentar leerlo todo... lo que a su vez te genera una sensación de agobio y pérdida de control ante situaciones que no puedes cambiar? Determina qué tipo de información buscas realmente y recuerda que nadie es responsable de saberlo todo, en todas partes y de todos.
Tómate un tiempo para analizar los medios a través de los cuales recibes información. La ansiedad puede desencadenarse tanto por la forma en que la recibes como por el contenido en sí. Al desplazarte por las noticias, pierdes gran parte del control sobre la información a la que te enfrentas y cómo prepararte para procesarla. Además, ten en cuenta que los titulares de los artículos se escriben para conseguir el mayor número de clics y lectores, lo que implica que tienen un incentivo inherente para sensacionalizar. Piensa: ¿Te afecta lo mismo escuchar las noticias que leerlas?
Paso dos: sintonizar
Una vez que hayas realizado esta auditoría informativa, tómate tu tiempo para averiguar cómo acceder a lo que deseas y reduce el uso de aquellas fuentes que te generen ansiedad innecesaria.
¿Qué tipo de información te resulta más constructiva y empoderadora? ¿La informativa y global, o la práctica y local? Los sitios de noticias no estadounidenses pueden ofrecer una perspectiva que suele faltar en el periodismo partidista nacional. Busca artículos extensos y en profundidad. Obtendrás una comprensión más profunda y un mayor contexto, sin el tono reaccionario que impregna el ciclo de noticias de 24 horas, marcado por la incertidumbre.
Como alternativa, las fuentes hiperlocales pueden proporcionarte información comunitaria que te servirá de guía. No descartes las noticias locales, ya sea en televisión o radio. Los medios audiovisuales tienen la ventaja añadida de ofrecerte información sin tener que leer interminables titulares. Estarás informado, pero la forma en que se presenta la información carecerá de sensacionalismo y de impacto visual.
Tercer paso: abandona los estudios (si es necesario).
Incluso después de esta evaluación, es posible que aún te sientas abrumado. Quizás necesites desconectarte por completo de la tecnología para fortalecer tu bienestar mental. No hay nada de malo en ello. Al igual que las preguntas y soluciones anteriores, una desconexión digital o un descanso tecnológico no es un modelo único para todos.
Tu “descanso” podría ser muy limitado y exigente. ¿Es realmente todo tu muro de Facebook lo que te genera una sensación de inquietud inminente... o son específicamente las publicaciones conspirativas de tu primo segundo? Silencia las conversaciones o bloquea temporalmente a las personas que no te brindan apoyo ni una perspectiva constructiva.
Si eso te resulta demasiado limitado, reorganiza tu día en cuanto al acceso a noticias y redes sociales. Unas "desconexiones tecnológicas" pueden ser increíblemente reparadoras. Tampoco se trata de una cuestión de todo o nada. Establece un horario o asigna un tiempo diario. Averigua en qué momento del día te sientes más capaz de procesar la información de forma constructiva y organiza tu rutina a partir de ahí.
¿Eres una persona madrugadora? Reserva una hora antes del trabajo para leer las noticias, revisar las redes sociales y ponerte al día con amigos y familiares. Después, deja de lado esas actividades el resto del día. Te sentirás conectado, informado y productivo. Por otro lado, quizás empezar el día con noticias sobre crisis nacionales y mundiales no sea la mejor manera de empezar, así que prueba algo diferente.
Intenta limitar tus sesiones de lectura intensiva a dos o tres veces por semana y evita las noticias por la noche. No querrás pensar en desastres justo antes de irte a dormir. O proponte un trato: por cada artículo, lee un poema, un capítulo de una novela o escucha música.
Si estos respiros diarios no son suficientes, prueba a desconectarte del móvil un día a la semana. O elimina las aplicaciones de redes sociales. Si todo lo demás falla, desconéctate por completo de las noticias y la tecnología. Canaliza esa energía para estar presente con tu familia, tu trabajo y tu comunidad.
Lo más saludable que puedes hacer por ti mismo es reconocer que la vida moderna es estresante. Es normal sentirse abrumado y no tener soluciones inmediatas. En resumen: experimenta con diferentes maneras de usar la tecnología en tu día a día. Algunas soluciones funcionarán, otras quizás no. Encuentra la rutina que mejor se adapte a tu salud mental y al bienestar de quienes te rodean.
