September 28, 2020

Cómo la terapia puede ayudar con los problemas de salud mental más comunes.

Escrito por
Nami Doshi, PhD
,
Former Two Chairs Therapist
,
Revisado por
Actualizado el

Ansiedad / Estrés:

La ansiedad y el estrés suelen estar relacionados y son muy comunes. El estrés es la respuesta natural del cuerpo ante las amenazas, mientras que la ansiedad es nuestra reacción al estrés. Dado que la ansiedad es, en esencia, una reacción de supervivencia, es normal experimentar tanto estrés como ansiedad a lo largo de la vida. Sin embargo, cuando se presentan en gran medida, pueden llegar a ser debilitantes. La ansiedad incontrolable puede provocar respuestas fisiológicas como taquicardia, dificultad para respirar, hormigueo, temblores incontrolables, rubor facial, entre otros síntomas. También puede causar problemas para dormir y afectar nuestros niveles de energía.

Dado el papel que desempeña la ansiedad para mantenernos alerta y seguros, el objetivo de la terapia no sería "eliminar" la ansiedad, sino ayudar a afrontarla y gestionarla, así como encontrar formas saludables de lidiar con el estrés.

Trauma / Trastorno de estrés postraumático:

Cuando experimentamos o presenciamos un evento que amenaza nuestra vida o seguridad, nuestro cuerpo tiene una reacción traumática. Estas experiencias desencadenan nuestra respuesta de lucha, huida o parálisis, y nos ayudan a sobrevivir al trauma. Sin embargo, cuando nuestra mente y nuestro cuerpo no logran sanar del trauma, podemos desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT). Las personas con TEPT pueden notar que recuerdos no deseados de la experiencia traumática regresan a ellas en forma de flashbacks o pesadillas. Debido a que estos recuerdos pueden ser angustiantes, podemos evitar personas, lugares o cosas que podrían desencadenarlos. Esto puede hacernos sentir aislados y alejarnos de actividades que antes disfrutábamos. También podemos volvernos hipervigilantes en entornos o situaciones que nos hacen sentir inseguros, como lo hizo el trauma. Podemos desarrollar estrategias de afrontamiento desadaptativas, como el consumo de sustancias o trastornos del sueño, para intentar manejar las difíciles emociones desencadenadas.

La terapia centrada en el trauma puede crear un espacio seguro y libre de juicios que promueva la sanación. Poder trabajar la experiencia del trauma con un terapeuta compasivo y comprensivo nos empodera para explorar lo sucedido, sanar y seguir adelante.

Adicción:

Al ir más allá de la experimentación o el uso social de sustancias u otros comportamientos, podemos desarrollar dependencia psicológica y física a las drogas, el alcohol y conductas como el juego. La dependencia puede acarrear consecuencias adversas, como problemas en las relaciones, dificultades legales o financieras y problemas de salud. El consumo habitual también puede afectar la salud y el bienestar emocional y psicológico. Romper el ciclo de la dependencia puede ser difícil sin apoyo.

La terapia puede ayudarnos a identificar los desencadenantes de nuestro consumo y a comprender formas más saludables de afrontarlos. También podemos utilizarla para abordar las rupturas emocionales que pudieron haber ocurrido durante nuestro consumo. Asimismo, la terapia puede brindar apoyo para gestionar de forma proactiva las emociones difíciles o para afrontar las presiones sociales que contribuyen al consumo de sustancias o a la adopción de conductas adictivas.

Depresión :

Es normal experimentar altibajos anímicos en los que nos sentimos tristes o deprimidos. Sin embargo, cuando estos estados de ánimo se intensifican y se prolongan, convirtiéndose en depresión, pueden afectar nuestra capacidad para satisfacer nuestras necesidades básicas. La depresión puede afectar nuestro apetito, nuestro sueño y nuestra motivación para participar en la vida. Podemos tener dificultades para concentrarnos y empezar a aislarnos de las personas que nos apoyan. Incluso podemos notar que ya no disfrutamos de las actividades que antes nos gustaban. Estos sentimientos pueden afectar nuestra autoimagen y nuestra autoestima, lo que puede derivar en baja autoestima.

La terapia puede ayudarnos a comprender la raíz de nuestra depresión y a aprender estrategias para afrontarla. Contar con el apoyo de un terapeuta puede ayudarnos a explorar la relación entre cómo la depresión influye en nuestros patrones de pensamiento y en nuestro comportamiento o falta de implicación.

Dolor:

El duelo es una reacción natural ante cualquier tipo de pérdida. Puede abarcar diversas emociones, como impotencia, ira, tristeza, culpa y más. Es importante destacar que el duelo también puede afectarnos física, social y mentalmente. La experiencia del duelo es válida para cada persona, ya que no existe una única forma de vivirlo, ni un plazo fijo para sanar una pérdida.

Dicho esto, la terapia puede ofrecer un espacio seguro para sobrellevar el duelo y promover la sanación. También puede brindar un espacio para explorar maneras de afrontar la dificultad de la pérdida y la complejidad del duelo. Es normal llevar el duelo con nosotros a lo largo de la vida, pero tenemos derecho a seguir viviendo mientras lo afrontamos.

Enojo:

La ira puede ser una reacción normal en diversas situaciones. Sin embargo, cuando la ira nos lleva a reaccionar de forma incontrolable e intensa, puede convertirse en un problema. No saber cómo gestionarla puede provocar dificultades en nuestras relaciones interpersonales, un impacto negativo en nuestro desarrollo profesional e incluso el aislamiento social.

La terapia para el manejo de la ira puede brindar herramientas para reconocer las causas de nuestra ira y aprender formas más funcionales de regularla de manera productiva. También puede ayudarnos a ser más conscientes de nuestros desencadenantes y reacciones problemáticas para que podamos limitar de forma proactiva la influencia de la ira en nuestro comportamiento en determinadas situaciones.

Dificultades en la relación:

Muchos de nosotros tenemos personas cercanas y conectadas que conforman nuestra red de apoyo. Sin embargo, cuando las necesidades y sensibilidades individuales no se comunican adecuadamente, pueden surgir problemas interpersonales en nuestras relaciones que resultan difíciles de manejar. Estos problemas pueden afectar nuestra comunicación, intimidad y conexión con los demás. Además, pueden extenderse a diferentes tipos de relaciones, incluyendo relaciones románticas, amistades, compañeros de trabajo o familiares. Esto puede hacernos sentir aislados, solos y con temor a establecer vínculos con otras personas en nuestra vida.

La terapia puede brindar un espacio para comprender nuestras necesidades y emociones, y fortalecer nuestros estilos de comunicación para poder expresarlas. También puede ofrecer un espacio para procesar el impacto de relaciones pasadas e identificar patrones disfuncionales que podrían persistir y afectar negativamente las relaciones actuales. Al ayudarnos a establecer límites saludables en nuestras relaciones, la terapia también puede apoyarnos para afrontar las relaciones tóxicas que puedan existir en nuestras vidas.

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